Pensar en el futuro es una cosa burda
cuando estás siendo descaradamente feliz en el presente.
El futuro es algo etéreo y en los asuntos del corazón
como el odio y el amor
no se puede pensar a largo plazo.
No hay voluntad que valga ni promesa que se cumpla
si vas contra la ley natural.
Déjalo fluir.
El truco es seguir respirando.
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