
Me enamoré de tus silencios,
de tu bestia,
de tus mounstruos y fantasmas.
Me enamoré de tus miedos,
de tu ego,
de tu confianza y tu superhombre.
La incetidumbre acompañó nuestro recorrido.
Me sentí tu polo a tierra.
Al principio me pensé princesa.
Aprendí que no somos dueños de nada
y que tienes más amor del que proyectas.
Tuve protagonismo en tus historias
y escritos
y vos en mi música
y canciones.
Te vi dormir, te vi amar, te vi despertar,
crecer, cambiar, madurar.
Te vi caminar, correr, volar y soñar.
Te vi a mi lado en el pasado,
en el presente,
y siempre, siempre en mi futuro.
De galletas con volteretas,
de Silencios y Bernarda Alba,
de balcones y terrazas,
fui con vos y con nadie más.
Nunca reí tanto,
nunca lloré tanto
y yo que ni te notaba
al último quise hacerme notar.
Me enamoré de tu vida y tus ficciones
y ahora solo quedan recuerdos y añoranzas.
Nunca sabremos lo que pudo ser,
pero no podemos afirmar que nunca lo será.