
Montaña que respiras,
no me abandones.
No te pierdas entre edificios,
no me dejes sola.
Montaña de coordillera,
déjame volver a tu tierra,
Arrópame con tu sombra,
Abanícame con tu brisa,
Preséntame al sol al amanecer
y a la luna en el crepúsculo.
Montaña dadora de vida,
no me dejes morir.
Dame de beber agua de tu nacimiento,
alímentame de tus frutos frescos,
bendíceme con tu visión aplastante.
Montaña madre montaña
no me abandones.
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