lunes, 19 de julio de 2010

Redentor


Entre mis lentes de aumento y mis libros transcurre mi vida.
Libros y libros que van y vienen, vienen y van.
Algunos trascienden, otros regresan tristes a los estantes de la gran biblioteca.
Novelas que fueron vidas como la mía alguna vez y mi vida que se vuelve novela mientras las leo.
Mi colección de separadores que rotan y rotan cada vez.
Libros compañeros,
libros prepotentes,
librso confidentes,
libros míos y ajenos.
¿Cuál de ustedes me atrapará y llevará a navegar este barco de una vez y para siempre entre hojas, puntos y comas?
¿Libro de mi vida, serás de páginas blancas o páginas de color?
¿Serás intrincada novela policiaca, libro de poesía o de ciencia ficción?
¿Dónde estás mi libro redentor?

Montaña


Montaña que respiras,
no me abandones.
No te pierdas entre edificios,
no me dejes sola.

Montaña de coordillera,
déjame volver a tu tierra,
Arrópame con tu sombra,
Abanícame con tu brisa,
Preséntame al sol al amanecer
y a la luna en el crepúsculo.

Montaña dadora de vida,
no me dejes morir.
Dame de beber agua de tu nacimiento,
alímentame de tus frutos frescos,
bendíceme con tu visión aplastante.

Montaña madre montaña
no me abandones.

Sonrisa


Agarro los pinceles,
alisto la paleta,
selecciono los colores,
dispongo un vaso de agua
y un pañuelo blanco
para limpiar los restos de pintura.
Me dibujo una sonrisa
y salgo a la calle.