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Adéntrame en tu castillo de mil puertas
Enséñame sus pasajes y bifurcaciones
Déjame jugar contigo a las escondidas y perseguirte
Permíteme limpiar tus heridas al caer a tierra
y no sueñes más con tu redentor
que no tiene cuernos ni es hombre
Quien ha de redimirte es mujer
Es otra casa para Asterión
Un laberinto con corazón
Y que será de esas bifurcaciones sin las ganas de recorrerlas, volver al origen y repetir. Devolverse no será perder, -eso jamás- siempre y cuando sea para recorrerle por completo.
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