Me siento atrapada, encerrada,en los días de la espera, de la cuenta regresiva.
Se repite el ciclo de copas y amigos y los cumpleaños interminables.
Nada nuevo para escribir en las páginas blancas.
Nada nuevo para contar a los seres queridos
que esperan la monótona y rutinaria llamada dominguera,
los días de la resaca.
El cerebro vacío, el corazón estático, el alma vagabunda ansiosa.
Los miedos siguen allí incluso en medio de la felicidad.
El desprendimiento es un proceso largo, tedioso y difícil.
El dar es dar y no mirar el vuelto no es tan armonioso como en la canción.
Tener incertidumbre y temor de confiar mucho en las personas
es algo que no he podido superar.
Entregar y dar todo de mí es bueno, pero esperar algo a cambio no,
no es el ideal.
Querer a la gente por lo que es y por sus buenas intenciones,
compartir todo lo que pueda, tiene que ser la meta.
Enamorarse de la vida, de la gente y de un compañero
sin perder la integridad y la individualidad necesaria
para no sufrir decepciones.
No hacer planes, no esperar, solo dar y dar.
Creo que era justo eso lo que promulgaba Jesucristo, no?
Quisiera poder aplicar todo esto a mi vida.
La poesía ha dejado de tener sentido para mí y solo por eso
ya me siento diferente, porque si antes pensaba que entendía a Bécquer
cuando decía que su vida es un erial, ahora estoy segura que no,
porque al menos en mi mundo, alguien va sembrando el bien para que yo lo recoja.
La poesía es para los melancólicos y románticos,
para quienes les gusta sufrir de vez en cuando.
Leer poesía es una forma de auto-flagelación.
Hay veces quisiera volver a la adolescencia para tener esa
misma sensibilidad existencial, devolver el tiempo 10 años
solo para recordar lo que se siente llorar por un poema,
pero ahora no puedo, porque todo es bueno y a ratos me perturba.
Que la sabiduría entristece y la ignorancia da felicidad,
y qué elegir?
ya grande he elegido rodearme de alegría,
eliminando sistemáticamente cada cosa aprendida en la academia,
aún hay tiempo para borrarlo todo lo que leí y aprendí,
todo lo que a la felicidad no le sirve.
Porque soy un experimento extraño del destino,
que me siento orgullosamente triste
felizmente depresiva
porque mis canciones son tristes,
pero yo soy toda sonrisas y no está bien, no está permitido
que una persona feliz guste de esto,
y tampoco es correcto que alguien con mis "capacidades"
pierda su tiempo con banalidades mundanas, que ser sociable y feliz
no le corresponde a la gente iluminada,
qué bicho raro he crecido,
que lo que más me alegra me deprime.
He decidido mejor acabar con tanta "inteligencia"
que a mis amigos no les sirve la universidad,
ni la lectura tediosa, ni la poesía que no se entiende,
que a mis amigos les gusto feliz.
Llevo un largo rato sin ver una película que me afecte
o leer un libro que me modifique por dentro.
Extraño la sensación de descubrimiento de algo nuevo
y sentir que totalmente me define,
como cuando escuché mis canciones favoritas por primera vez
y pensé: "porqué no la escribí yo?", esa cosa de sentirse tan único y especial.
La sed de nuevas cosas me apaga la luz de los últimos momentos
felices que he vivido y volvemos a la inconformidad.
Mirarte a los ojos no es tan emocionante todos los días,
no como cuando apenas descubría ese universo que sos,
ahora lleno de humo de cigarrillos,
sin poesía aunque con mucha aventura.
La cuestión del género de aventura es que cuando la estás
leyendo siempre estás esperando a ver qué pasa el
siguiente renglón, el siguiente capítulo
y así pasa que pasan los días leyendo, esperando que algo
más emocionante venga después.
Me cuesta mantener la mente en el presente,
me cuesta mantener los pies en la misma tierra,
me cuesta mantener los ojos mirando a los tuyos,
pero más me cuesta no poder mirarlos.
No quiero vivir de planes, pero no puedo vivir sin sueños
y soñar es mi plan maestro.
Qué complicada y confusa esta mente que me tocó.
Con tanto talento para nada, con tantos años de juventud,
con tanto amor y tanta idiotez.
Quiero seguir jugando, quiero seguir riendo
y también quiero llorar con ganas por la poesía
y no tener que inventar excusas para ello,
como que las lágrimas mantienen los ojos humectados
y que llorar ayuda a combatir los síntomas de la alergia
a los gatos, al polvo, a la rutina de la vida sin libros y sin poesía
y sin cine inspirador y motivador, sin abrazos y besos bajo la tormenta,
sin leer con vos bajo las sábanas, no volver a la rutina del tabaco y el café
y poca pintura y poca escritura, a los días de sopor y conformismo,
a las rutina de las cenas en tu casa sin hablar,
de los días sin recitales y sin música, de las pastillas anticonceptivas
y las pastillas para la alergia que me tomo al mediodía,
del maquillaje corrector para ojeras que de un momento
a otro se volvió indispensable, de la rutina de mirarme las venitas
de araña en las piernas mientras me ducho, de observar lo grandes
que son mis cachetes y acordarme que cada día estoy más ciega
y ya cumpliré los 29.
Me acuesto pensando cada noche en las historias más locas
inventadas sobre olas y arena y un barco libre por los mares del mundo entero
donde mi mejor amiga sea la pluma
Quiero embriagarme con el cielo y volver a mirarme por horas las manos
con las que puedo cambiar el mundo.
Así dejo los Buenos Aires, que no teniendo un buen libro de aventuras
ahora me voy a escribirlo con mis pasos.