viernes, 26 de octubre de 2012

La voz alta

Hay que pensar en voz alta.
Hay que decirlo todo, con faltas de ortografía, con incoherencias.
sin miedo a a cometer errores,
sin miedo a que no suene poético,
sin miedo a que suene infantil,
sin miedo a ser incomprendido,
hay que decirlo todo, hay que sacarlo todo,
porque es como sudar, o estornudar, porque todo tiene que salir, todo lo que entra tiene que salir,
lo que sube baja,  lo que nace muere, porque todo lo que vive grita.
Hay que hacer que los pensamientos griten, asusten, exploten y se conviertan en energía,
en ondas sonoras.
Me enseñaron que la energía no se destruye, se transforma
Y somos energía!!
todo lo que somos por dentro,
todas las redes neuronales en nuestro cerebro buscan conexiones con el mundo exterior
y no somos nada si no tenemos a alguien más para reflejarnos,
Yo soy mi reflejo en los ojos del prójimo y soy el sonido de mi voz en su oído.
Qué sería del mundo ahora si Platón, Jesús, Lennon, se hubiesen quedado callados?
Hoy aprendí que hay que pensar en voz alta,
aunque suene ridícula y vanidosa,
aunque suene terca y pretenciosa,
porque mi universo gira en este origen martocentrista,
aunque sea una completa iditotez,
no me quedaré callada.