lunes, 5 de septiembre de 2011

La Sultana


Cali. La ciudad de las mujeres de nalgas encantadas. La sucursal del cielo. Porque Cali es Cali y lo demás es loma y aquí perro come perro.
Cali me divierte pero me hastía . Cali es un puerto seguro. La ciudad donde nací y donde he vivido casi toda mi vida. La ciudad de mi familia, de mis amigos, de mi colegio, de la Universidad del Valle, de mis amores, de mis amantes.
Cali es como la familia, es a ratos disfuncional, no la quieres ver, hay momentos en que la odias, te preguntas porqué te tocó vivir con ella, porqué nadie te preguntó si te gustaba tu papá, tu mamá, tus hermanos, porque de hecho nadie te preguntó si querías nacer aquí o mejor aún, nadie te preguntó si querías nacer en absoluto. Uno ama su familia aunque todos los días haya una pelea, aunque nunca estén de acuerdo con el lugar de paseo el fin de semana, aunque no les guste el mismo equipo de fútbol, aunque no estén de acuerdo con el partido político y su candidato, ni el presidente de turno.
Cali es caliente y vaporosa. Cali es lenta y llena de cerebros brillantes pero calientes, y bien es sabido que para pensar bien hay que tener la cabeza fría, cosa que aquí es imposible. Cali está llena de moralistas, de machistas, de religiosos y de gente arrecha. Cali está llena de mujeres bonitas y de hombres con camisas desabotonadas. Cali está llena de estancos y de adolescentes sentados en los andenes. Cali está llena de poetas de San Antonio y Loma de la Cruz. Cali está plagada de minifaldas y de pañoletas para la cabeza, de moñitas coloridas para el cabello.
En Cali todos los días nos levantamos pensando en “qué hay para hacer?”, en qué calor tan verraco! Como dijo Andrés Caicedo, Cali es una ciudad que espera pero no le abre las puertas a los desesperados. Más bien yo diría que Cali es una ciudad que espera pero desespera. Cali me encapsula, Cali me atrapa, me hace olvidar lo que quiero. Cali me desconcentra con su calor y amabilidad y sus amigos y su “no haga hoy lo que puede hacer mañana”, mejor me doy una siestica antes de dormir… perdón!, Después de almorzar! Porque así de lleno y con este calor no me procesa el cerebro.
Amo a Cali, Cali es otra cosa, la gente es tan querida, es que Cali es una chimba! Me harta, me hastía. Cali me aburre pero duele estar lejos de ella. Yo mejor dejo de pensar pendejadas y mientras pongo el agua y el café en la cafetera, alcanzo a bajar por unos pandebonitos, o mejor, unas buenas empanadas. Pero marica! Si se pasa el tiempo rápido! No alcancé a pintar ni mierda y ya llegó la hora de sacar a Guilligan. Saque al perro que está que se hace el pobrecito! Pobre chandis, mirále los ojitos. Un momentico pues Guilly que ya voy! No me demoro. Perate me pongo unos pantalones decentes porque así en pijama definitivamente no puedo bajar.
Ay Cali. Cada sueño que tengo lo hace parecer más lejano y más imposible de lo que es. Pero aquí es donde más sueño. Tan cagada. Cómo no quererte ciudad pequeña, rincón del mundo, donde todos creemos estar en el paraíso solo por ese lema mentiroso, por tener el mar cerca, porque caminar por la quinta a las 6 de la tarde y sentir la brisa, el viento, nos hace olvidar que vivimos con fiebre constante. Ah! La brisa de la quinta, y las palmeras Dios mío! Mi generación tiene por credo Cali Ají, Cali Pachanguero, Oiga Mire Vea y nos creímos el cuento completico. Si sólo Andrés hubiera escuchado esto, por Dios!
Me muevo por los mismos lugares de siempre, recordando las mismas anécdotas, porque ya me están saliendo esos temidos ojos en la nuca y mis dedos de las manos me crecen hasta llegar al suelo, donde puedan rasgar, donde se quede tierrita con piedritas entre las uñas, porque siempre es bueno tener algo a que aferrarse, algo que sea familiar, algo que al menos haga engañarnos de que tenemos algo propio, algo que siempre nos acompañe, algo diferente a nuestras entrañas, intestinos y fotos. La tierra entre las uñas es elemental.
Cali, cómo te añoraba, cómo te adoro, cómo me repugnas. Es como aquel poema pero al revés, no me gusta la persona que soy cuando estoy contigo, sultana del Valle. Querida ciudad que me parió bien parida, me vuelves lenta y presumida. Me vuelves vacua, me encuentro vanidosa, falta de imaginación. Me saturo de abrazos que me sacuden hasta sacarme el interés. Cali, por tu culpa olvido los nombres de las historias, los protagonistas y los libros que he leído. Cali me saturas de sonrisas e invitaciones pero yo solo quiero observarte y guardarte, desde y en un rincón. Me conecto con las pieles de mis seres queridos y me vuelvo más Santa y me vuelvo más Barco y me quedo sin aureola y me quedo sin timón. Parece que mi cerebro tiene una severa disminución de actividad. Tendré que tomarme las vitaminas que dicen mi abuela y mi mamá. Cali es sobretodo una ciudad cómoda. No tengo que cubrirme, no tengo que cargar sombrilla, no tengo que pedir, no tengo que trabajar mucho. Cali es una ciudad de excusas. Hoy mejor no trabajo porque este calor me mata, mejor me voy a comer un cholao en las canchas panamericanas y de ahí podemos pegar pa’ donde don Hebert, al cabo que la birrita está barata y si nadie me acompaña seguro que allá me encuentro a alguien. Mejor me depilo las piernas porque una nunca sabe…
En Cali solo necesito mi canguro, meto mis llaves, mi celular y siempre una libreta y un lapicero. Qué bien, no tengo que encartarme!
A lo mejor voy a la casa de mi abuela, ella me puede preparar un agüita de prontoalivio, va rapidito y arranca una ramita de la mata que tiene en el balcón, y a lo mejor con eso se me van esas preocupaciones tan pendejas. Venga mamita, acuéstese un ratico, cuál es el afán, le pongo el ventilador?

Cómo es que en este rincón del mundo, aquí en vos, Cali, me leí libros de Verne, de Hemingway, las historias de Poe, me leí el Quijote y Moby Dick. Cómo fue que en este calor demoniaco terminé acompañando chontaduros con música de Björk, mango viche a lo Pink Floyd, tomando mazamorra con Pearl Jam de fondo y cerveza Poker al compás de Radiohead… já! Cómo si tuvieran compás!
Ay Cali. Tantas cosas se confunden, todo se mezcla, todo se revuelve como en un sancocho, uno hecho en leña por las manos de mi abuela. Cómo todo se conjuga y juega, todos los ángeles de la guarda que recé arrodillada a orilla de mi cama, al lado de mis barbies, todos esos padrenuestros y canciones de Silvio Rodriguez entre mis rondas infantiles, revueltas en mis cobijas de las tortugas ninja que todavía conservo. Qué cosa tan loca! Tener 27 años y estar en este momento en la casa materna, repitiéndome esas películas cursis que a ella, mi madre, le gusta ver una y otra vez, comiendo de sus manos y sus bolsillos otra vez. Mami, tu leche es la mejor!
En Cali vinieron a terminar mis padres con grandes sueños de revolución, familia, universidades. Qué revoltura me ha envuelto toda la vida y vos Cali siempre mirando, siempre expectante. Ya he juntado miles de años de soledad entre cada célula que muere y cada célula que nace en mi cuerpo. Cali aquí estoy de nuevo, hecha y deshecha de las mismas esperanzas de siempre, aquí rebobinando mis años otra vez, porque aún no he podido adelantarlos, porque por supuesto no quiero, porque esta camita está muy suave y Guilligan está a mi lado y parece que el tiempo se detiene y aunque solo sea una ilusión, sentir eso es chévere de vez en cuando.
Digamos que con vos Cali, me vuelvo más inconsciente y dormilona y vos me lo permitís y está bueno eso de no ser juzgado todo el tiempo.
Maldita sea Cali, qué sopor. Cali no da oportunidad. Cali es bella como una flor, Cali es una sultana celosa. Simplemente no querés que nos vayamos. Vaya que para tener dos avenidas principales sí te lográs meter profundamente, porque por esas arterias nosotros viajamos todos los días en buses azules con aire acondicionado y ellas mismas arterias parece que son las que llevan sangre a mi cerebro. Mejor me siento en la mecedora un rato, aquí en el balcón de la casa de Claricita, a lo mejor sale el arcoíris y siempre es una buena señal. Aquí me quedaré sentada hasta el viernes, ese día voy a prender mi celular y cuando timbre va a sonar Friday I’m In Love y le daré un beso al Robert pintado en mi camiseta y saldré a caminarme estas calles que bien se de memoria, de memoria desoxigenada y que ando con ojos cerrados y con pasos anchos, aquí y en cualquier ciudad donde ponga mis pies 36, y en cualquier camino, que finalmente me conducirá a ti.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Máscara II


Qué pasó?
Qué ha pasado conmigo?
Dónde está el muro?
Dónde está la fuerza?
Dónde está la radicalidad?
A dónde fueron a parar?
Eran mías. Eran mi espejo, mi máscara.
A veces las necesito y no las encuentro.
Porqué no me los prestas de vez en cuando?
Porqué tan egoista?
Tampoco los quiero siempre.
Sólo préstamelos un rato... préstamelos un rato.

La película


El director de esta cinta dijo ¡ACCIÓN!
y sólo él puede gritar el tajante ¡CORTEN!
La vida se mueve como una película,
pero,
sin derecho a STOP, PAUSE, REPEAT,
FORWARD, REVIEW... solo PLAY.

Esta película lleva muchos rollos
con escenas felices, decepcionantes, dramáticas,
trágicas, bobas, absurdas, románticas, lentas, rápidas,
aburridas, oscuras, coloridas y últimamente
muchas en blanco y negro.
En todas las películas que van en desarrollo
se tienen opciones para el final, y todos esperamos uno.
Qué final quieren mis espectadores?
Qué final quiere mi director?
Qué quiero yo, la protagonista?


Sombrilla


Ayer compré una nueva sombrilla.
Esta sombrilla es grande
para que cuando llueva
y estemos juntos
quepamos los dos.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Quiero querer.


Quiero querer. Quiero viajar y conocer el mundo. Quiero poder regresar a mi ciudad cada unos cuantos meses, quiero tener amores dignos de recordar que me hagan feliz el tiempo que deba ser, quiero vivir cosas nuevas, conocer gente de diferentes países, aprender nuevos idiomas, compartir con diferentes culturas, aprender a tocar bien algún instrumento, aprender a bailar, aprender a tatuar, quiero bucear, quiero surfear, quiero hacer parapente, quiero tirarme en paracaídas de un avión, quiero hacer una expedición en barco y aprender a ser pirata y marinero y capitán a la vez, y navegar a mar abierto por meses, quiero subirme en la viga más alta de un barco y mirar el océano por horas y escribir. No quiero ser una rebelde ni una romántica empedernida sin sentido, no quiero ser una poeta convencional, de hecho, no quiero ser una poeta en absoluto. Quiero tener una vida de rockstar algunas noches del año fuera de mi circulo de amistades, quiero ser musa, pero más quiero tener musas y musos para poder crear algo hermoso. Quiero poder mirar el planeta entero desde el edificio más alto y sentir que conozco a todo el mundo y que somos uno. Quiero caminar en cámara lenta y luego correr a toda velocidad, a la velocidad de la luz, y ver los reflejos a mis costados y sentir que no toco el suelo y no necesitar drogas ni químicos circulando por mis venas, envenenado mi sangre, quiero nadar en el mar profundo por la noche y acariciar una ballena y acostarme en su espalda y dar un paseo sobre las olas y ver las estrellas y volar sobre ellas y tocarlas y sentirme sola y a la vez acompañada, como siempre he querido. Quiero correr con Guilligan por la orilla de la playa, quiero reunir a toda mi familia en una bola de cristal y cargarla conmigo a todas partes y agitarla cuando me de la gana. Quiero vivir sin necesitar dinero, quiero ver que la gente sonría sin necesidad de él. Quiero caminar descalza y con vestidos vaporosos y llegar a un camino largo de arboles antiguos y meter mi cara en la tierra y estar así por horas sin ahogarme, ver pasar las lombrices y volver a hacerles casitas para que pasen y me saluden, quiero ir a un lugar donde no tenga que llevar equipaje, no tenga que pensar en la vejez, ni en las pastillas cada noche. Quiero saber lo que Guilligan piensa todo el tiempo, quiero saber lo que él sabe y lo que yo no sé, quiero que me enseñe su lenguaje y seamos los mejores amigos. Quiero que me enseñe a oler la tierra y a encontrar cosas fascinantes. Quiero llenarme de música, cantar, leer las mil y una noches por mil y una noches, ver cosas bonitas y raras, hacer el amor, besar, observar paisajes, observar la luna, ver llover y escuchar cada gota de lluvia, quiero ver y escuchar el océano y fantasear con cualquier cosa, que es finalmente lo que hago todo el día, todos los días, todo el tiempo.